Recibir una notificación de derivación de responsabilidad de hacienda suele generar miedo e incertidumbre: Hacienda te reclama una deuda que, en principio, no era tuya.
Lo más importante es saber esto desde el primer momento: recibir la notificación no significa que tengas que pagar sin más. Todavía estás a tiempo de defenderte, pero debes actuar con rapidez y criterio.

En esta guía te explicamos, de forma clara y práctica, qué significa una derivación de responsabilidad tributaria, por qué ocurre y qué pasos debes dar desde el primer día para proteger tu patrimonio.

¿Qué es una derivación de responsabilidad tributaria?

La derivación de responsabilidad tributaria es un procedimiento mediante el cual la Agencia Tributaria exige el pago de una deuda fiscal a una persona distinta del deudor principal.

Suele afectar a:

  • Administradores de sociedades
  • Autónomos
  • Socios
  • Representantes legales
  • Herederos o sucesores

La Administración considera que existe un vínculo suficiente con la deuda como para trasladar la obligación de pago. Eso no implica automáticamente que hayas actuado mal ni que la derivación sea correcta.

Tipos de derivación de responsabilidad tributaria

Conocer el tipo de responsabilidad es clave para plantear la defensa.

Responsabilidad solidaria

Hacienda puede reclamarte la deuda directamente, sin intentar antes el cobro al deudor principal.
Suele aplicarse cuando se aprecia:

  • Colaboración en el fraude
  • Ocultación o levantamiento de bienes
  • Participación activa en el incumplimiento tributario

Es la modalidad más grave y exige una justificación muy concreta por parte de la Administración.

Responsabilidad subsidiaria

Es la más habitual, especialmente en administradores de empresas.
Solo puede exigirse cuando:

  • El deudor principal ha sido declarado fallido
  • Se acredita negligencia grave o incumplimiento de deberes legales

Ser administrador no implica automáticamente responsabilidad tributaria. Hacienda debe probar una conducta concreta.

Qué hacer nada más recibir la notificación

1. No ignores la notificación (aunque dé miedo)

Ignorarla es el peor error. Si no actúas, el procedimiento puede volverse firme y derivar en:

  • Embargos de cuentas
  • Retenciones de nómina
  • Bloqueo de devoluciones
  • Recargos e intereses

Revisa la fecha y guarda toda la documentación.

2. Lee el contenido con calma

Aunque el lenguaje sea técnico, identifica lo esencial:

  • Tipo de responsabilidad (solidaria o subsidiaria)
  • Importe exacto reclamado
  • Periodos fiscales afectados
  • Plazo para presentar alegaciones

No hace falta entenderlo todo, pero sí saber qué te reclaman y hasta cuándo puedes responder.

3. Comprueba si se cumplen los requisitos legales

La derivación no es automática. Hacienda debe acreditar:

  • La existencia real de la deuda
  • El vínculo jurídico contigo
  • La conducta que justifica la derivación
  • La correcta tramitación del procedimiento

Si falta motivación, pruebas o se han vulnerado plazos, la derivación puede impugnarse.

4. Presenta alegaciones dentro del plazo

Normalmente dispones de 10 o 15 días hábiles. En este trámite puedes:

  • Negar la responsabilidad
  • Aportar documentación
  • Alegar falta de culpa o diligencia
  • Señalar errores de procedimiento
  • Solicitar la nulidad del acuerdo

Muchas derivaciones prosperan simplemente porque nadie respondió a tiempo.

Qué hacer si Hacienda continúa el procedimiento

Si la Administración desestima las alegaciones y dicta acuerdo de derivación, todavía hay opciones.

Recursos posibles

  • Recurso de reposición (ante la propia Administración)
  • Reclamación económico-administrativa ante el tribunal correspondiente
  • Recurso contencioso-administrativo, en última instancia

En muchos casos, estas reclamaciones suspenden el pago mientras se resuelve el recurso.

¿Se puede evitar el embargo?

Sí. Es posible solicitar:

  • Suspensión con garantías (aval, seguro de caución)
  • Suspensión sin garantías en supuestos concretos

Solicitar la suspensión a tiempo es clave para proteger tu patrimonio.

Errores frecuentes que empeoran la situación

  • Dejar pasar los plazos
  • Asumir la deuda sin revisar la legalidad
  • Firmar conformidad sin asesoramiento
  • Pensar que “ya no se puede hacer nada”

En la práctica, muchas derivaciones se anulan total o parcialmente por defectos de motivación o falta de pruebas.

Contar con apoyo legal especializado marca la diferencia

En procedimientos tan sensibles como una derivación de responsabilidad tributaria, no todos los despachos tienen la misma experiencia. La correcta interpretación de la Ley General Tributaria, la jurisprudencia aplicable y los defectos de forma del procedimiento son claves para una defensa eficaz.

En este sentido, Martínez Sanz Abogados cuenta con una trayectoria consolidada en derecho tributario y defensa frente a Hacienda, especialmente en casos de:

  • Derivaciones de responsabilidad a administradores y socios
  • Procedimientos de apremio y embargos
  • Recursos económico-administrativos
  • Estrategias de suspensión de deuda y protección patrimonial

Su enfoque combina análisis técnico riguroso con una defensa práctica orientada a resultados, algo fundamental cuando los plazos corren y el patrimonio personal está en juego.

Apoyarse en un despacho con experiencia específica en este tipo de procedimientos no solo mejora las probabilidades de éxito, sino que aporta tranquilidad y claridad en un momento de alta presión.

La rapidez y una estrategia legal adecuada pueden cambiar el resultado

Una derivación de responsabilidad tributaria no es una condena automática, pero sí una situación seria que exige reacción inmediata.
Cuanto antes analices la notificación, presentes alegaciones y te asesores correctamente, mayores serán tus opciones de:

  • Anular la derivación
  • Evitar embargos
  • Reducir el impacto económico
  • Defender tus derechos frente a Hacienda